Mi hermana se iluminó. “Eso es una excelente idea”, me dijo.
Un día, mientras estábamos sentados en el parque, viendo a los pájaros volar, mi hermana se volvió hacia mí y me dijo: “Sabes, creo que volar no es solo cuestión de mover las alas. Creo que es cuestión de creer en ti mismo”.
“Está bien”, le dije finalmente. “Si quieres volar, ¿por qué no empezamos por algo más pequeño? ¿Por qué no intentas saltar desde el trampolín del parque y ver si puedes planear un poco?” El dia que mi hermana quiso volar - Alejandro P...
Pero mi hermana no se detuvo allí. Se fue al parque de nuevo y se subió al trampolín. Esta vez, cuando se lanzó al aire, las alas de cartulina se desprendieron de su espalda y cayeron al suelo.
Me quedé sin aliento. ¿Qué estaba pensando? ¿Cómo podía creer que esas alas de cartulina la harían volar? Mi hermana se iluminó
Mi hermana aterrizó con un golpe seco, pero no se rindió. Se levantó, se sacudió el polvo y me miró con una sonrisa.
“¿Cómo vas a hacer eso?”, le pregunté, intentando sonar lo más racional posible. Creo que es cuestión de creer en ti mismo”
Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Mi hermana, con su cabello oscuro y ojos brillantes, se acercó a mí con una sonrisa enigmática en su rostro. “Quiero volar”, me dijo con una determinación que me hizo dudar de su cordura. En ese momento, no supe qué responderle. ¿Cómo podía alguien querer volar sin alas? ¿No sabía que eso era imposible?